
Tal vez, la absoluta obsesión por el ritmo y la música en el sentido más amplio, hizo que cinco jóvenes de la zona de Benavente y Los Valles, en la provincia de Zamora, se embarcaran en una aventura que iba a durar muchos años.
En realidad, lo único que nos movía eran las ganas de hacer sonar esos temas que de alguna manera nos hacían sentir bien.
Nuestra vida era y es escuchar, ensayar y conseguir hacer sonar ese repertorio que poco a poco va siendo más amplio y contundente, siempre basado en música para bailar, cantar y divertir a nuestra gente.
Todo giraba en torno a la música, íbamos juntos a ver conciertos de nuestros ídolos. Eso nos frustraba un poco, pero fuimos pisoteando todo el país verbena tras verbena, siempre con la misma ilusión: que la gente disfrute, intentando mejorar día a día.